sábado, 7 de enero de 2017

Empezando 2017

Las publicaciones del blog se han ido espaciando cada vez más en el tiempo, llegando a pararse prácticamente. Con la llegada del nuevo año todos nos planteamos propósitos, y uno para mi es el de retomar este blog, quizá desde otra perspectiva, con contenidos menos densos que permitan subir entradas más regularmente.

Aunque el blog ha estado casi parado, por fortuna el que lo escribe no. En este tiempo ha habido bastantes novedades; con la ayuda y comprensión de los más cercanos, que lo perdonan todo para que pueda uno seguir disfrutando de esto, y la colaboración de la buena gente, hemos ido un poco más allá en esto de las aventurillas de andar por casa.

Desde hace un par de años un viejo amigo se ha enganchado al kayak mochileo. Probó una excursión por Bolarque y enseguida se hizo con su propia montura, un Nautiraid Greenlander de segunda mano. Así que ya no actúo en solitario, ahora somos un equipo.

Juntos hemos realizado en este tiempo rutas kayakeras de variado pelaje: río y mar, frío y calor, grandes singladuras de dos semanas y también pequeñas microaventuras de un día. Duero, Riaño, Croacia, Murcia, Córcega, Tajo, Navia, etc. Dani, aparte de compañero de andanzas, tiene también intención de ser, si saca tiempo de su apretada agenda, colaborador del blog desde su perspectiva de biólogo que aportará un toque podríamos decir un poco más científico. Así que intentaremos entre ambos ir desgranando lo antes posible esta lista de viajes aquí.

Desde un poco antes el fabricante alemán Out Trade nos había empezado a brindar algo de apoyo, fruto de esta colaboración hemos añadido un arma nueva al arsenal. El packrafting encajaba perfectamente en nuestra filosofía, y desde que empecé a ver información y vídeos de viajes por los rincones más alejados del planeta con esta embarcación hinchable, tan portable y ligera, pensé que había que hacerse con uno. Los amigos de Out Trade han sabido poner en el mercado el packraft de las 3 b, bueno, bonito y barato (en comparación con los otros modelos del mercado), el Trekraft. Así que hablando con ellos no dudamos en hacernos Dani y yo cada uno con su nuevo juguete. Ya llevamos unas cuantas salidas y no nos ha decepcionado lo más mínimo, con él las opciones se multiplican, como hemos podido comprobar por ejemplo en la montaña leonesa.



Y hace pocos meses nos hemos vuelto a dejar llevar por las ansias de probar cosas nuevas. Veníamos viendo las buenas opiniones que recogía un kayak de mar plegable que ya tiene tiempo en el mercado, y se anuncia como el plegable más cercano a un rígido en prestaciones, el Trak Seeker. Nos pusimos en contacto con el fabricante en Canadá y la sintonía fue buena, así que no tardamos en lanzarnos a por dos. En los pocos meses que han pasado desde que los adquirimos hemos intentado testarlo intensamente. Esta fue una de las primeras salidas.


Nos parece un gran kayak y hemos comprobado que lo dicho por Trak sobre su Seeker no es solo publicidad, es realmente una embarcación de altas prestaciones. Además el personal detrás de la marca es realmente gente que disfruta haciendo kayaks para gente como nosotros, con ganas de viajar y llevar sus kayaks lo más lejos posible. Por eso hemos empezado a colaborar también a traves de programa de pilotos Trak. Que no es más que una red de propietarios contentos con este kayak plegale que no tienen problema en darlo a conocer a quien pueda interesar probarlo o simplemente verlo en acción. Así que si alguien quiere más información no dudéis en contactarnos.

Pronto iremos actualizando y contando nuevos proyectos que tenemos en mente. ¡Saludos y buen 2017!

domingo, 3 de julio de 2016

Travesía Transbrava Portbou - Blanes (Septiembre 2014, 161 km en 6 jornadas)


Una ruta que realicé en 2014 y que espero repetir pronto. Me desplacé desde Madrid en tren hasta Portbou, un tren cama que resulta ideal para llegar pronto por la mañana, hacer compra, montar el kayak, estibarlo todo y empezar la ruta a una hora decente, con tiempo suficiente para hacer kilómetros esa primera jornada.


En el inicio mismo de la travesía, al poco de abandonar Portbou, las primeras formaciones rocosas anunciaban que podía depararme el accidentado relieve de la Costa Brava.



Después de la parada para comer pasé una zona con menos atractivo y más urbanizada, más o menos desde Llanca hasta El Port de la Selva.
Pasada la cual entré en la parte norte del Cap Creus ya cayendo la tarde.


El primer campamento me gustó bastante, una cala amplia de bolos.


La segunda jornada resultó muy amena durante toda la mañana hasta llegar al Cap Creus, con numerosas bahías pequeñas y muchos pasos entre rocas. 



También alguna magnífica cala de arena y aguas tranquilas.





El faro se divisaba desde bastante lejos.


Y al poco de rebasar la punta del cabo, el lugar más oriental de la Península Ibérica, me sorprendió esta cueva con un bonito arco de entrada.



Por la tarde la ruta resultó menos espectacular en cuanto al paisaje. Pero disfruté también con la navegación algo más alejado de la costa y con el mar en calma.


A la salida de la bahía de Cadaqués divisé un faro y dirigí mi kayak hacia él.


Cerca del faro acampé.



El día siguiente amaneció con el sol queriendo asomar entre las nubes altas.


El trayecto hasta el golfo de Roses fue espectacular, magníficos acantilados en Cap Norfeu y si vas pegado a la costa te espera alguna sorpresa por la bahía de Joncols.







Tras cruzar el golfo paré a comer en cala Montgó. Lo que me topé de aquí al final de la jornada fue incluso más impresionante, con los acantilados ganando cada vez más altura y sucediéndose las cuevas y grietas en la roca.





Decidí acampar en cala Ferriol.




La previsión era mala para la mañana siguiente y se confirmó, así que decidí tomarme el día libre para seguir a pie un tramo del GR que serpentea por los acantilados.






El quinto día (cuarta jornada de paleo) levantó con algo de mar de fondo, pero sin viento, así que salí a navegar. Al poco de empezar me divirtió mucho pasar la Foradada.


Aún había un poco de mar de fondo





Pero las condiciones eran muy buenas para cruzar a las islas Medas y allá que remé.



La parada a comer fue antes de llegar a Cap Begur. Al reanudar la marcha se levantó un viento de norte bastante fuerte, mi primer contacto con la famosa tramuntana 


El paso de Begur fue rápido con la ayuda del viento a favor.


Como el viento estaba empezando a levantar mar, aunque aún era pronto y tenía horas de luz para avanzar más, preferí pararme en una bonita cala con la idea de quedarme ya a dormir en ella.




Un sendero que venía de lo alto del acantilado al norte me posibilitó una vista esplendida de la cala.


El nuevo día trajo más o menos el mismo viento y por momentos algo de mar.



Pero una vez al sur de Llafranc el terreno que iba dejando a la espalda me protegía. 
Paré a comerme una hamburguesa en la playa de Castell y como lucía el sol, también me pude bañar cuanto quise en esta fantástica playa. La tirada entre Palamós y Sant Feliú de Guixols no tuvo nada reseñable, pero al pasar la punta de Sant Feliú el viento roló a sur y con más intensidad que la tramontana de la mañana, así que me tocó sufrir de lo lindo las últimas horas de la jornada. Hasta que por fin llegué a un sitio apto para dormir y pude tener un merecido descanso.


La última jornada se presentaba como la menos vistosa a priori a tenor de lo visto desde casa en las fotos de satélite, y porque igualar la belleza de los tramos de días precedentes era difícil. No obstante he de decir que me sorprendió para bien la costa hasta llegar a Canyelles.





Desde allí la navegación fue rápida hasta Blanes, donde recogí mis bártulos con calma, entre cerveza y cerveza de un pequeño bar playero. Más tarde un merecido homenaje gastronómico y bus hasta Barcelona para enlazar con el que me llevaría finalmente de vuelta a Madrid.