martes, 15 de octubre de 2013

Etapa 4. Migjorn - Cap Barbaria - Savina - Sa Torreta (32,4 km)


El día amanece nublado, desapacible y con viento de levante, que según la previsión irá en aumento. No tengo una idea clara sobre el objetivo a cumplir en la ruta de hoy. Si el tiempo lo permite pararé a tomar esa cerveza prometida en Cala Saona, y si la cosa se alarga igual puedo acabar la jornada sin palear mucho más allá, y acampar en alguna cala cercana. De momento, tras el desayuno y la recogida del campamento veo que el tiempo no mejora. Me hago a la mar temprano y remo en dirección sur en busca del Cap de Barbaria. A medida que avanzo hacia al sur abandono paulatinamente el resguardo que la enorme masa de tierra de la Mola representa frente al viento de levante. A la media hora aproximadamente de navegación empiezo a estar expuesto totalmente al viento y la mar, que ya empieza a agitarse con cierta intensidad y blanquearse de borreguillos. Así las cosas, decido hacer un recto en dirección a la punta de Barbaria procurando no acercarme demasiado a la costa para evitar el rebote de las olas. Una hora más de paleo y doblo la punta del Cap de Barbaria, ahora estoy totalmente a resguardo de viento y puedo disfrutar de una navegación muy tranquila. La costa desde aquí hasta Cala Saona me sorprende por su enorme belleza. 

Doblado el Cap de Barbaria el mar está en calma y los acantilados se disfrutan
 

Las espectaculares cuevas se suceden en cada grieta de los acantilados, una de ellas llama mi atención por encima de las demás. Al poco de salir de esa gruta encuentro dos kayaks, son gente de la zona que me comentan que se la conoce como Cueva de los Delfines. No es muy grande, pero me parece uno de los rincones más bellos de lo visto hasta hora en Formentera.

Aproximándose a la cueva el agua es cristalina
Antes de entrar se aprecia que la cueva tiene una abertura en la parte superior, por la que se ilumina el interior
La abertura en la parte superior
Aquí se observan las dos entradas a la cueva. El juego de colores es impresionante

Tras pasar esta fantástica gruta marina, aún disfruto de cada palada que doy hasta llegar a Punta Rasa y enfilar la Cala Saona. Algunas cuevas están a rebosar de medusas.


En Cala Saona el panorama es peor de lo esperado. Como el día sigue siendo gris y desapacible no hay casi nadie allí, sólo unos operarios con una pala excavadora retirando la abundante posidonia acumulada en la playa. Me asomo y compruebo que mis amigos canadienses no están, desembarcar allí para esperarles no me parece buena opción, pues no hace día de playa y puede ser que hayan cambiado sus planes. Sopesada la situación decido continuar, con la idea de terminar si fuera posible la vuelta a Formentera y dejarlo todo listo para cruzar mañana temprano de nuevo a Ibiza. Aún es pronto, así que antes de comer da tiempo a pasar la Punta de la Gavina, doblarla y tomar dirección al noreste hacía la Punta de sa Pedrera. En toda esta zona vuelven a dominar los acantilados bajos, formaciones rocosas y calas, con bastantes cuevas pequeñas y erosiones en la roca.




Al virar mi rumbo hacia el noreste vuelvo a encontrarme con el fuerte viento de levante, que dejé atrás al doblar el Cap de Barbaria, y que ahora me sopla de cara. Para evitarlo lo más posible, me dedico a pegarme bien a la costa entrando en toda las pequeñas bahías entre las puntas de la Gaviana y sa Pedrera. Eso me facilita enormemente el avance, porque salir a mar abierto y enfrentarse al viento en contra supone un esfuerzo extra. Sigo avanzando y cruzo la bahía que se forma hasta el puerto de la Savina y de allí hasta la playa de es Cavall d'en Borrás, donde paro a comer y descansar.

A pesar de que el día sigue nublado, esta playa no tiene que envidiar nada a las de los catálogos de viajes al Caribe y destinos similares
Una vez repuestas fuerzas, y ya con el sol asomándose, continúo mi andadura. Navego ahora rumbo norte en paralelo a Ses Illetes, y el fino brazo de tierra me resguarda del viento de levante. Aprovecho una parada para echar un vistazo a las playas de levante y poniente que distan entre sí pocos metros.

A la derecha playa a poniente, de azul turquesa y aguas calmadas. A la izquierda levante, azotada por el viento y con la mar algo movida.
Prosigo camino aún hasta llegar de nuevo (3 días después) a la Isla de Espalmador.  Decido montar mi campamento en el extremo norte de la isla, en la playa frente al islote de Sa Torreta. La bahía que se forma aquí, de tan escaso calado que no pasa casi ningún tipo de embarcación a motor, resulta un lugar ideal para pasar la noche. 

Kayak Triton Ladoga en Sa Torreta
De aquí al final del día me dedico a dar una vuelta por los alrededores



Observar la puesta de sol sentado en una silla que me encuentro entre unos arbustos


Y cenar sentadito como un marqués.


Mañana toca madrugar lo máximo posible para poder cruzar a Ibiza antes de la salida de los Fast Ferries, así que a dormir.

martes, 8 de octubre de 2013

Etapa 3. Es Caló - La Mola - Playa Migjorn (23,4 km)


Amanezco temprano pues en la ruta de hoy tengo un bonito escollo que superar de inicio, los acantilados de la Mola, que se extienden por unos 16 km sin casi ninguna salida posible a tierra desde el kayak. Además el parte de meteo anuncia viento fuerte del este a partir de media mañana, que parece que rolará a sureste aumentando a fuerza 5 a la hora de comer, con rachas de fuerza 6 por la tarde. Desayuno y rápido comienzo a recoger el campamento. Cuando estoy en ello llega un hombre a hacer yoga a la playa, muy madrugador. En el horizonte, fondeado con el sol emergiendo detrás suyo, hay un velero imponente.


Nada más hacerme a la mar pongo la proa en dirección al velero para verlo de cerca. 


El barco lleva el nombre del creador del escultismo, Baden Powell
Me aproximo ya a los acantilados de la Mola. La mar aún no se ha formado completamente y no hace todavía calor excesivo, los acantilados que me flanquean son impresionantes, cubiertos casi por entero de verde, así que la navegación resulta muy agradable.



Más o menos al doblar la Punta de sa Creu empieza a levantarse viento de levante, y no se bien por qué (seguramente algo de deshidratación por no beber agua suficiente, o beber demasiado vino la noche anterior...) pero comienzo a notar dolor de cabeza y cansancio. Los acantilados se elevan cada vez a mayor altura. 



No llevo demasiado subido en el kayak, unas 2 horas, pero el dolor de cabeza me está haciendo mella y la sensación de cansancio va en aumento. Divisar el Faro de la Mola me sube la moral y atenúa mis molestias. 


He leído en varios sitios que este faro inspiró a Julio Verne en alguna de sus novelas
Aún falta un trecho hasta las playas de Migjorn, donde podré desembarcar y comer algo, así que procuro poner la mente en blanco y no pensar en el dolor y la fatiga. De esa manera continúo lentamente el camino hacia Punta Roja. A los pocos días de volver a Madrid de esta travesía una compañera de trabajo me comentó que había visto esta noticia en internet sobre un accidente ocurrido en la zona. Me entristeció mucho lo sucedido y más todavía al conocer las circunstancias de la tragedia

Al doblar Punta Roja el viento del este queda parado por los acantilados que dejo a mi espalda. Agradezco el mar en calma, casi plato, y eso junto a los colores del agua que me rodea consigue que vuelva a palear con ánimo y fuerza. 


Las primeras playas de arena que diviso están bastante pobladas, y en la zona hay algunos hoteles en primera línea de playa. El viento empieza a notarse de nuevo pues ha rolado a sureste y va en aumento, pero ahora me favorece así que nada que objetar. Me decido por un tramo de playa, que no tiene demasiada roca, y según me enfilo para desembarcar se acerca un hombre con gorra a la orilla. Me ayuda a sacar el kayak del agua, y comenzamos a charlar, o lo intentamos mas bien. Digo lo intentamos porque el tipo es canadiense y mi inglés así en frío no da para mucho. En todo caso acabamos entendiéndonos ya que compartimos afición, él también tiene un kayak plegable. Me presenta a su mujer, y me comentan que ellos en Canadá disfrutan de un Feathercraft K2, y que desde que advirtieron en el horizonte mi kayak pensaron que fuese también un Feathercraft (ya quisiera yo, que esos cuestan mucha más pasta). Les explico lo mejor que puedo que mi kayak es de un fabricante ruso pero que se distribuye también en Alemania, y su precio les llama la atención, pues los aproximadamente 1500 euros de mi kayak son poco comparados con los 4000/6000 dolares de los Feathercraft canadienses. En todo caso, me encanta ver que alaban la robustez y buen aspecto de mi Ladoga o su facilidad de carga, pues me hace pensar que he realizado buena compra si tenemos en cuenta que para ellos es equiparable e incluso superior a su Feathercraft K2 en ciertos aspectos. En cualquier caso, mi kayak es fotogénico como ninguno, véase el ejemplo.


Después de la charla con los amigos canadienses me acerco a un pequeño chiringuito que hay en la playa, y tras un par de jarras de cerveza bien fría me decido a comer una hamburguesa, que me sienta de maravilla. Entre lectura, chapuzones y un par de cervezas más, llegan las cinco de la tarde, hora de ponerse en marcha. Ahora el viento sopla con más fuerza desde el sureste, así que me puedo dejar llevar por él hasta el final de mi jornada. Así lo hago, sin esforzarme mucho y aprovechando la ola avanzo hasta llegar al extremo oeste de la playa de Migjorn. No me siento con mucha fuerza para intentar rebasar el Cap de Barbaria antes de que acabe la tarde, y el viento está levantando bastante mar. Además, desde este extremo de la playa de Migjorn se distinguen, cerca ya, las paredes de acantilado que discurren hacia el sur buscando el Cap de Barbaria, así que no parece que pueda encontrar mejor sitio para acampar que este. Desembarco en la playa, repleta de posidonia recién traída por el mar. Con el fuerte viento se siente un poco de frío, así que me abrigo y me quedo dormido una media hora. Al despertar doy una vuelta por la playa y me alegra ver que entre la poquísima gente que hay en ese momento por allí está la pareja que conocí en mi anterior parada, Ken y Carol se llaman. Continuamos nuestro ameno charloteo de antes, y terminamos quedando en vernos de nuevo la jornada siguiente en Cala Saona, donde piensan pasar el día, y donde Ken promete invitarme a unas cervezas, bien merecidas dice él. Además me comenta que cerca de aquí hay un bar donde se puede picar algo. Me despido de ellos hasta mañana y voy hacia el bar, de camino hay un pequeño supermercado. Aprovecho para comprar más agua y un par de cosas más.

Disfrutando una cerveza frente al mar
Después de refrescar el gaznate vuelvo a la playa, saco todo lo necesario de mi kayak y preparo el campamento. Hoy opto por montar la tienda porque el viento es fresco y ha bajado la temperatura.


Observo la puesta de sol, ceno y duermo.



jueves, 3 de octubre de 2013

Etapa 2. Espalmador - Es Pujols - Es Caló (22,6 km)


Me despierto con las luces del alba, el sol empieza a despuntar tras la Isla de Epardell. La estampa me despierta ganas de iniciar la jornada, así que me pongo enseguida a preparar el desayuno. Los desayunos cuando salgo con el kayak no suelen ser nada sofisticado. Una caja con ración suficiente de leche en polvo, café soluble, nesquick y azúcar nunca me faltan, lo que con las galletas y el zumo de naranja que compré ayer en Ibiza, me da para cubrir el expediente con nota.

Amanecer a través de la mosquitera


Después de desayunar me entretengo unos instantes observando a mi alrededor y haciendo alguna foto. A unos cuantos pasos al sur está la punta de Espalmador, y desde ella se puede ver muy cerca la isla de Formentera. El paso entre las dos no tendrá más de 300 metros y creo que se puede cruzar a pie sin dificultad, pues no parece que haya casi calado, pero es temprano aún para ver gente por la zona. Recojo todo en el kayak y empiezo mi ruta. Tras dejar atrás Espalmador, hago camino en paralelo a la inmensa playa de Llevant que dibuja a mi derecha un horizonte de arena blanca moteado de salientes y entrantes rocosos durante aproximadamente una hora. Las playas y el impresionante color del agua se presentan tan apetecibles que no puedo evitar hacer una parada en una pequeña cala para darme un baño.


Cumplo con el deseado baño, me siento un rato al sol y pronto reanudo el camino. La costa aquí todavía tiene un perfil bajo, pero de momento lo que más llama mi atención es el impresionante color turquesa del agua. No tardo casi en llegar a la población de Es Pujols. Todavía es mediodía, así que aprovecho para dar una vuelta por la población en busca de un preciado tesoro que echo mucho en falta, cerveza fría. Además de cerveza, meto algunas algunas cosas más en la cesta para completar la compra del día anterior. Ya es más de la una cuando regreso a la playa, así que decido comer. Según me voy acercando observo que se aproxima un grupo de 4 kayaks y vienen a desembarcar en la playa de al lado. Saco mi comida y algunas cosas más, la idea es pasar un rato aquí. Encuentro la sombra de una palmera para dejar mi toalla y me hago una buena flauta de jamón con tomate, que acompaño con la cerveza. Los 4 kayakistas que han parado en la playa contigua pasan cerca mio, buscando sitio para comer. Aprovecho para acercarme a hablar con uno de ellos, que me comenta que han alquilado los kayak allí en Formentera para dar la vuelta en plan tranquilo y luego quieren pasar unos días en Ibiza. Su plan suena bien. Después de comer me siento a leer un rato y miro un poco los mapas para intentar concretar dónde terminaré la jornada. No parece razonable ir más allá de Es Caló, pues a continuación ya empiezan los acantilados de la Mola. Decido que buscaré algún punto para acampar en las cercanías de Es Caló y me duermo una pequeña siesta. Al despertar me doy un chapuzón y empiezo a recoger las cosas sin prisa. 

En Es Pujols sigue sorprendiéndome el color del agua
Al reiniciar la marcha noto que comienza a cambiar el paisaje. Las playas de arena blanca y los pequeños salientes rocosos dan paso a los acantilados bajos de Punta Prima.


A medida que me acerco a la punta el paisaje se hace más interesante



Y los acantilados empiezan a ganar algo de altura y vistosidad


Avanzo a buen ritmo, y con bastante tiempo de luz aún, llego a la altura de Es Caló. Más que una población como tal es un antiguo poblado de pescadores con algunas casas alrededor y un par de chiringuitos también en las cercanías.

Poblado de pescadores de Es Caló
A partir de aquí empiezo a buscar un sitio para montar campamento y la cosa se me complica un poco. Mi kayak es una excelente embarcación, pero el arrastrarlo por las rampas de izado de barcas o por rocas en general lo puede dañar seriamente. Si fuera con un compañero al menos, con su ayuda podría desembarcar sin problemas en una cala rocosa o en una rampa de alguna caseta de pescadores. Pero a mí solo me resulta muy difícil levantar en vilo el kayak con todo su carga para evitar arrastrarlo por la roca. Así que me concentro en encontrar una cala de arena para mi desembarco. Voy hasta el limite donde empiezan a levantarse los acantilados de la Mola, pero en este recorrido no encuentro ninguna opción viable, todo son ya pequeñas calas de roca, aunque la zona es impresionante.



Desando un buen trecho, pero no encuentro nada que me convenza. Se va haciendo tarde y comienzo a estar cansado de dar vueltas, así que me decido por una playa que en principio había descartado por estar junto a un chiringuito. Tras desembarcar inspecciono la zona, me acerco al chiringuito, que resulta ser un local de italianos, Amore e Odio. Está a rebosar de gente y con la música fuerte, y me parece que están haciendo el típico aperitivo playero italiano. Efectivamente, al empezar a tramontar el sol todo el mundo se coloca de frente a él por la playa, celebran la puesta con una ovación y poco a poco se va vaciando la playa de gente y la música se mitiga.


Me voy preparando la cena y, después de terminarla, la zona se ha despejado casi del todo, así que saco mosquitera, esterilla y saco, recojo mis cosas y leo un poco antes de dormir. Mañana será otro día.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Etapa 1. Figueretes - Cavallet - Isla de Espalmador (18 km)


La travesía completa según el planteamiento inicial consistía en circunnavegar las dos islas en sentido horario, con salida y llegada en la capital, y al final conseguí completar el recorrido bastante bien, sin prisa pero sin pausa.

Llego al aeropuerto de Ibiza a eso de las 9, allí recojo mis macutos y busco el bus para ir hacia la ciudad. Mi idea es bajarme a la altura de Figueretes, donde me dicen que queda más cerca el mar de la parada de bus, más que nada por andar menos con las mochilas a cuestas. Al llegar al paseo marítimo busco un bar para desayunar y poder dejar las cosas mientras compro comida. Es domingo pero tengo suerte, me indican que hay un hiper abierto con buenos precios bastante cerca. Voy y hago una compra abundante, prefiero no tener que preocuparme por comprar comida y agua al menos en 3 o 4 días. De vuelta recojo mis mochilas del bar y ya con todo lo necesario para partir me dispongo a montar el kayak y estibar equipo y comida. Son las 12, si la cosa se da bien puedo estar en el agua a las 14, así que a por ello!!!! 

El montaje del kayak es bastante sufrido, en especial las primeras veces. Pero incluso después de muchos montajes y desmontajes nunca he llegado a tardar menos de 40 minutos, y penando siempre un poco. Lo gracioso es que la gente se queda mirando el invento y deben pensar que vas a montar una atracción de la feria o algo así cuando te ven sacar tanto tubo, pero según van observando que la cosa avanza siempre alguien pregunta.


 Lo más complicado del montaje es a partir de este momento. Cuando se meten las estructuras ya montadas de proa y popa en la lona, y sobre todo encajar, ya dentro de la lona, ambas estructuras.


 El resultado en cualquier caso compensa el esfuerzo, aunque montarlo para salidas de un solo día no creo que sea una opción muy recomendable por todo el proceso que conlleva.


 Tengo todo listo para zarpar pasadas por poquito las 2 del mediodía. Un bocado rápido y a palear rumbo a Ses Portes


Nada más rebasar la fiestera playa d'en Bossa veo la primera cala poblada de casetas de pescadores con rampas de izado de barcas. Durante el trayecto se ven un montón.



Y a continuación encuentro las primeras formaciones rocosas, pequeños acantilados y cuevas del viaje.




Después de algo menos de 2 horas hago una parada en la playa de Es Cavallet, para descansar y comer algo. La playa es grande, de blanca y fina arena, y tiene un magnífico sistema dunar que se extiende hacia el interior.


Tras la parada y con fuerzas renovadas, toca realizar el cruce de Ibiza a Formentera. Tengo noticias de que el paso de este estrecho resulta peligroso por la concentración del tráfico marítimo en la zona, especialmente embarcaciones rápidas. La zona realmente peligrosa es el canal entre Es Penjats (islotes a continuación de la punta de Ses Portes) y el pequeño islote des Porcs (ya del lado de Formentera). Teniendo esto en cuenta hago un recto hasta el último islote de Es Penjats (que tiene un faro y creo que se llama Isla de los Ahorcados....), miro a un lado y a otro buscando en el horizonte algún Fast Ferry o embarcación de cierto tamaño. Como no aprecio nada que me llame la atención, empiezo a palear con ritmo fuerte en dirección al faro que se divisa perfectamente enfrente mío, el de la Illa des Porcs. No recuerdo muy bien lo que tardé en cruzar, pero seguro que menos de una hora. Ya en zona segura hago unas fotos

A salvo, con la Isla des Porcs a tiro de piedra

A mi espalda Ibiza. Se ve en el centro el faro de las Isla de los Ahorcados

Baliza que marca el final del canal de navegación

Ya en Formentera, bordeo la Isla de Espalmador por su lado de Levante a ritmo tranquilo. Para ser el primer día y después del madrugón, el porteo de material, el montaje del kayak etc, creo que puedo dar por finalizada la primera etapa. Llegando casi al extremo sur de la pequeña isla desembarco en una cala de arena, hace buena temperatura así que decido no montar tienda, y saco solo la mosquitera. Cena y a dormir, a ver qué nos depara el día siguiente.

"Suculenta" cena